miércoles, 13 de febrero de 2013

13 de febrero de 2013

En la clase de hoy se expresaron diferentes fórmulas de obtención de ganancias mediante elementos muy utilizados en marketing, en concreto hablamos del merchandising. Veamos un poco más este elemento y de los beneficios que nos reporta.


Definición de Merchandising.

El término Merchandising es un vocablo anglosajón y como todas las otras traducciones de palabras de origen ingles con terminación el sufijo ing, (marketing, branding, briefing) lleva implícita la idea de acción de movimiento, que por lo general no se presenta una palabra en el habla hispana que represente este término.

Aplicado a la empresa.

El merchandising es una extensión de la capacidad de activar la actividad comercial de la empresa. Se basa en la estimulación del comprador dentro o fuera del punto de venta mediante la atracción de su interés en el producto/servicio que se quiere vender o en la marca que se quiere promocionar. 

Esta técnica se puede utilizar para reforzar la comunicación en el punto de venta realzando los escaparates, la decoración, la presentación del producto, también sirve como elemento promocional en forma de detalle corporativo, muestra de gratitud a los clientes o como incentivo para activar ventas. El principal objetivo es llamar la atención y dirigir al cliente hacia el producto para amplificar y facilitar la acción de comprar y consumir.

En una sociedad como la actual donde prima el mensaje de la comunicación y donde triunfa aquel que mejor contacta con su cliente o consumidor el merchandising es una palanca que hay que saber manejar y gestionar.

Un buen momento para realizar la promoción de la marca es la utilización que hizo una compañía de seguros nacional que para dar a conocer el Plan Estratégico diseñó un evento de comunicación interna especial que pasaba por reunir a sus empleados en un salón de actos. Todos los empleados se encontraron con una bolsa obsequio llena de material promocional de la compañía.

Pero no todo es tan brillante e impactante en esta actividad y también hay que tener cuidado manejando la gestión para que no se convierta en una fiesta de regalos baratos, de cosas inútiles y donde el brillo sea debido al plástico.

Hay que equilibrar el esfuerzo comercial para que la promoción comercial no es convierta en algo que nadie guarda ni valora. Atención a las cosas perecederas como objetos hinchables, productos comestibles, ropa de colores estridentes y gadgets fuera de época y de mercado.
 

11 de febrero de 2013

En la clase de hoy se ha hecho referencia a los recursos humanos, y a las preguntas que debemos hacernos en relación a nuestra empresa. Las preguntas importantes que debemos plantearnos son las siguientes:

¿Qué perfiles contratamos? ¿Cómo los contratamos? ¿Para que las contratamos?.

Una búsqueda en la red me permitió encontrar un curioso blog en el que se dan pautas para ser empresario desde el punto de vista de un exparado. La dirección del blog es la siguiente http://desencadenado.com/2008/04/recursos-humanos-en-la-pyme.html, y su autor es Borja Prieto.

En una de sus entradas, hace una reflexión sobre lo que no debemos de hacer al gestionar los recursos humanos en una pyme que reproducimos a continuación.

Antes o después, el emprendedor necesita contar con colaboradores. Bien porque la empresa requiere mucha dedicación y no llega a todo, bien porque hay asuntos que no domina y necesita la ayuda de otros. Puede suceder desde el primer momento, o puede deberse al crecimiento de algo que empezó como la aventura de un loco solitario.
En ese momento, la opción natural parece ser contratar a alguien. Pasar de ser uno a tener empleado/s.
Y ahí empezamos a cometer errores, que pueden costarnos la supervivencia de la empresa. Veamos lo que no debes hacer si te planteas contratar empleados:

No contar con un excelente asesoramiento

Y subrayo lo de excelente. Gente capaz de calcular una nómina y enviar los datos a la Seguridad Social hay mucha. Profesionales que te asesoren sobre las opciones que tienes para contratar, que te redactar un contrato sólido y que te eviten consecuencias desagradables si hay problemas con un empleado, ya son más difíciles de encontrar.
No des un solo paso sin asegurarte de que tienes detrás una asesoría laboral absolutamente fiable.

Contratar empleados fijos

Un empleado fijo es una espada de Damocles que pende sobre tu empresa. En el momento en que decida no trabajar, te verás obligado a pagarle una indemnización millonaria para librarte de él. E incluso si no hay mala voluntad, pero tiene la desgracia de contraer una enfermedad larga, tendrás que seguir pagando meses y meses sin obtener nada a cambio.
La ley en España no está pensada para las empresas pequeñas. Lo que puede ser perfectamente asumible para una gran empresa con miles de trabajadores, puede hundir a una PYME con cuatro empleados. Aun así, existen alternativas: hay contratos por obra, periodos de prueba, contratos de prácticas… consulta a tu asesor y no te comprometas más de lo estrictamente necesario.

No prever los costes de despido

Si a pesar de todo contratas a un trabajador fijo, lo mejor que puedes hacer es calcular el coste del despido e ingresarlo cada mes en una cuenta de ahorro. Si no puedes permitirte ese “gasto”, entonces no puedes permitirte contratar a ese trabajador. Si ahorras ese dinero, en caso de crisis al menos tendrás asegurado que puedes pagar la indemnización.

Gastar dinero en formación

Hay alternativas gratuitas, y la Seguridad Social te permite dedicar una parte del dinero que te quita a formación. Fuera de esto, todo lo demás es tirar el dinero.
La formación para tu empresa es un gasto, no una inversión. Esa persona a la que le certificas en una tecnología puntera te pedirá un aumento de sueldo en unos meses, o se irá a la competencia gracias entre otras cosas al certificado que tú le has pagado.

Pagar de más

Procura pagar lo menos posible. Alguno comentará lo de los cacahuetes y eso, pero lo cierto es que pagar más no garantiza tener mejores profesionales, ni que sean más fieles. Además, hay que tener en cuenta que cada euro que comprometes en un sueldo fijo son treintaytantos céntimos más que van directamente a la Seguridad Social. Y cada cien euros de más que pagas en un año a un empleado son doce euros más que tendrás que pagar cuando le despidas. Por si no ha quedado claro: por cada 100 euros de más que pagas en un sueldo al año, estás pagando otros 50.
Si después de un tiempo algún empleado te pide un aumento, ya podrás decidir si su productividad lo justifica. A la hora de contratar, opta por el candidato que pida menos sueldo.

Contratar gente mejor de la que necesitas

¿Cómo no contratar a los mejores? ¿No debe una empresa buscar la excelencia?
Pues no. Una empresa no debe buscar la excelencia. Una empresa debe buscar el beneficio. La excelencia es un medio, no es el fin. Así que eso de “contratar a los mejores”, solo cuando “los mejores” sean los que peuden hacer ganar más dinero a tu empresa.

Un ingeniero del MIT con 150 de CI puede ser un candidato idóneo para Google, pero no ser el empleado más adecuado para el servicio técnico de una tienda de PCs clónicos.
¿No te has preguntado por qué en las cadenas de restaurantes han cambiado de camareros cada vez que vas? Para ser competitivos, necesitan unos procesos en los que cualquier persona con un mínimo de facultades pueda integrarse y ser rentable. ¿Que la rotación del personal es altísima? Pues de acuerdo, pero si te diriges a clientes que prefieren un sitio más barato con camareros menos “profesionales”, no tiene sentido que contrates a camareros capaces de servir correctamente un arroz con bogavantes.

Precipitarte

¿Seguro que necesitas contratar ya a esa persona? ¿No puedes aguantar ni un mes más, ni una semana sin él? A veces lo que parece un crecimiento en la actividad es solo un pico temporal. Convertir una necesidad puntual en un coste de estructura permanente puede costarte muy caro. Trabaja más, alarga tus plazos de entrega, apóyate en otras empresas… lo que sea, pero asegúrate de que cuando contratas a alguien es porque va a hacerte ganar dinero el mes siguiente, y el siguiente, y el siguiente…

Visto lo negro del panorama laboral en las pymes españolas, ¿hay alternativas?
Haberlas, haylas, pero las veremos en otro post. Mañana, probablemente.

6 de febrero de 2013

4 de febrero de 2013


Hoy hemos visto diferentes formas de financiar la empresa, relacionado los bienes de la misma sin la necesidad de adquirirlos en propiedad, por lo que las necesidades económicas de la empresa no serán tan altas, y además podremos beneficiarnos de desgravaciones fiscales en relación de la triburación de los mismos.

Los más importantes son:
1. Leasing. Utilizamos el bien sin llegar a comprarlo, pagando un alquiler más un importe financiero.
2. Renting. Similar al anterior pero incluye en la cuota el mantenimineto del bien.
3. Lease-back. Venta del bien al banco para posteriormente realizar un renting.

Vamos a desarrollar este último punto.

¿Qué es Lease-Back o retroleasing?.   

Es una operación a través de la cual el propietario de un bien, mueble o inmueble, lo vende a una agencia de leasing con la que, inmediatamente después, suscribe un contrato de arrendamiento financiero sobre dicho bien.
A través de las operaciones de «lease-back» el vendedor del bien, y posterior arrendatario del mismo, obtiene una fuente de liquidez (lo que le paga la compañía de leasing por la compra del bien) además de poder aprovechar las ventajas fiscales de este producto financiero.
Generalmente, estas operaciones se realizan sobre bienes inmuebles, si bien la normativa no impide que se realicen sobre bienes muebles. 

Gráfico de un Leaseback o retroleasing

 
Generalmente, estas operaciones se realizan sobre bienes inmuebles, si bien la normativa no impide que se realicen sobre bienes muebles.

El lease-back no supone una merma en el patrimonio empresarial, puesto que el activo se mantiene en el balance, aunque el propietario desde el punto de vista jurídico, es el que lo ha adquirido. El vendedor, en el momento de activar el bien, deberá reconocer la deuda como un pasivo financiero. La carga financiera se distribuirá a lo largo de la vida del contrato, imputándose a pérdidas y ganancias conforme al criterio de devengo. Por su parte, el arrendador contabilizará el correspondiente activo financiero.

En lo que respecta a la amortización, el vendedor y posteriormente arrendatario continuará amortizando el activo como si la transmisión no se hubiera producido. Tan solo procederá efectuar una reclasificación del bien atendiendo al criterio contable. Cuando se produce una venta de un activo para su posterior arrendamiento financiero, el beneficio de la operación no se reconocerá contablemente, produciéndose en todo caso una menor carga financiera por la financiación obtenida de la subsiguiente operación de arrendamiento financiero.

Desde el punto de vista de la fiscalidad y en relación al tratamiento del IVA, el lease-back tiene una doble consideración, como entrega de bienes por la venta del activo y como prestación de servicios por el contrato de arrendamiento financiero. El IVA de la venta de liquidará en el momento en el que se produce la operación, mientras que el del arrendamiento se registrará como gasto a medida que se devenguen las cuotas. En esto se diferencia del arrendamiento financiero simple, que se considera una prestación de servicios.

Este tipo de operaciones ofrecen ventajas para ambas partes. El vendedor obtiene una inyección de liquidez a la vez que mantiene el activo en el patrimonio empresarial y lo sigue utilizando en su actividad económica, con lo cual no ha tenido que prescindir de una herramienta de trabajo y posible fuente de ingresos. Las ventajas para el comprador se centran en el aspecto financiero más que en el patrimonial. Ha adquirido un activo que le proporcionará rentabilidad asegurada y con poco riesgo.

30 de enero 2013